Los pelos de la Mula un botín en la playa

O el costo de los compromisos políticos.

Nota publicada el 8 de agosto de 2012
por Elizabeth Vargas

Luego de por lo menos cinco años de trabajos que por cierto aun no están concluídos al 100%, la Playa Municipal de Ensenada había sido recuperada para Ensenada y para los Ensenadenses.

Una parte importante se limpió, se construyó un bulevar y un malecón que abrió una ventana al mar para la ciudad, eliminando casi por completo, la “porqueriza” en que estaba convertido lo que hasta hace menos de una década era la “asquerosa” desembocadura del Gallo.

La Playa frente al Fraccionamiento Acapulco, era un sitio al que nadie en su sano juicio hubiera entrado a nadar, a menos que quisiera pescar, salmonella, E.Coly o de plano excrementos y sanguaza de plantas pesqueras que muchas veces sin tratamiento eran en mas de una ocasión vertidos indiscriminadamente al mar.

El esfuerzo de las autoridades, mas allá del rollo partidista, fue enorme al igual que los litigios, algunos de estos aun inconclusos, para rescatar una buena parte de la zona federal “tierra de nadie” de la desembocadura, que fue aprovechada por “vivales” que la invadieron y tras generar derechos, simplemente se “fregaron” al país.

Había otros predios que en efecto tenían propietarios legítimos, algunos tan viejos como los orígenes de nuestra ciudad y otros no tanto, pero propiedad heredada de los primeros residentes que adquirieron alguna vez estas tierras que en las afueras de la ciudad en 1970, están a 40 años de distancia en pleno centro.

Recuperar pues estos terrenos fue una tarea enorme, que finalmente en los últimos cinco años y no sin trabas, periodicazos, conflictos, metidas de pata y cualquier bronca posible, esta actualmente en manos de la ciudad de Ensenada.

Pero… el maldito pero.

Desde que la playa se abrió, poco a poco, pero como virus los puestos primero, y las carretas de ambulantes después, pasando por las señoras que hacen trenzas, los que toman fotos, los que venden sodas, aguas, papitas, semillas, frutas, aretes, collares, lentes, sombreros y cualquier cosa vendible, han invadido el lugar.

Diez minutos sin que alguien se acerque para molestar y tratar de vender algo, insistentemente, es impensable.

Las autoridades;

Lograron sacar las cuatrimotos y los triciclos de la playa.

Se logró establecer un espacio para que los caballos no vayan dejando su suciedad en la arena.

Se logró evitar que los perros hagan sus necesidades en la arena o ataquen a la gente.

Hay salvavidas, palapas y agua monitoreada para evitar contaminantes y personal de la armada cerca por si las dudas.

Policías para vigilar que no te roben o te pase algo.

Pero los vendedores ambulantes creen que ellos si pueden estar por encima de la ley porque quien los liderea esta convencido que es intocable y puede intimidar al gobernador, al alcalde, a los inspectores, a los periodistas y si le llaman la atención navajear un policía y ponerse como víctima.

Lo mas grave es que éste miércoles, el Alcalde prefirió sacrificar al Director de Policía Luís Alberto Tolosa, para poner a un operador político Alfredo Rosales Green en su lugar y con ésto, Ramiro Orea, recibe al menos de éste Ayuntamiento el derecho de seguir haciendo en nuestra ciudad lo que le de su regalada gana junto con todos sus seguidores.

¡Que pena!

P.D. Al rato van a decirnos que el policía lesionado se dio solo el navajazo en el hombro.

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