Los Pelos de la Mula y el aeropuerto

Se ocupa una firma para cambiarlo.

Nota publicada el 14 de julio de 2011
por Elizabeth Vargas

Era 1978, finales del mes de abril cuando el entonces Presidente de la República José López Portillo, emitió un acuerdo mediante el cual la Secretaría de la Defensa Nacional procedería a autorizar el uso de la Base Aérea Militar Número 3, en El Ciprés, B. C. N., por aeronaves civiles nacionales o extranjeras.

Era un acuerdo con carácter transitorio que se ha mantenido vigente por espacio de 33 años y desde entonces a la fecha solo había generado información esporádica en la cual empresarios y políticos de vez en cuando declaraban la urgencia que se transformara en aeropuerto internacional.

Pero mas allá de que se convirtiera en civil, lo cierto es que ese aeropuerto desde que se construyó o mejor dicho se pavimentó, siempre ha presentado dos problemas que van mas allá de la mano del hombre; por ahora.

Se llaman neblina y tormentas invernales y estos según algunos especialistas lo hacen poco apto, no solo para mantenerlo en ese lugar, sino para usarlo todos los días del año las 24 horas, como los aeropuertos de verdad.

Y todavía mas allá de estas características que han hecho que más de un político comente que le da miedo aterrizar en él o que ha provocado el desvío de naves a Tijuana porque la neblina es tan cerrada que no se ve absolutamente nada, el aeropuerto es militar.

Eso no es inventado, lo dice el acuerdo que firmó aquel Presidente de la República, recordado por culpa de un peso y un perro, porque en dicho documento el control del sitio es absoluto para la milicia.

Entre sus artículos, el acuerdo establece que dicho autorización es con carácter transitorio y siempre que no se perjudiquen los servicios y operaciones militares; en el concepto de la Base no adquiera por ese motivo, la categoría de Aeropuerto Internacional, aun cuando se otorguen todos los servicios propios de un aeropuerto de esa naturaleza

Otro artículo refiere que “Por ningún concepto esta Autorización impedirá que la Base continúe bajo el control exclusivo de las autoridades militares, las que en todo caso tendrán prioridad para su uso y operación”

Tiene otros detalles para que no queden dudas “las aeronaves y objetos muebles pertenecientes a los permisionarios, deberán ser removidos al solo requerimiento de la Secretaría de la Defensa Nacional, pudiendo la Secretaría indicada hacer esto por sus propios medios”.

Pero dicho acuerdo tiene otro dato que resulta mucho mas contundente, es el artículo 10, que muy posiblemente cuando los entonces funcionarios estatales, municipales y los servidores turísticos revisaron, no le prestaron atención, si se la prestaron no se acuerdan o simplemente ya se murieron (fue hace 33 años pues )

Este dice lo siguiente: “La autorización a que se refiere este Acuerdo, podrá ser revocada con efectos inmediatos, si sólo aviso que dé la Secretaría de la Defensa Nacional, sin que sea necesario justificar los motivos de su

determinación.

Este acuerdo pues, ata de manos de entrada las intensiones de quien sea para que se resuelva a favor de Ensenada, a menos que una firma Presidencial 33 años después de López Portillo sea lo suficientemente firme como para que se modifique desde el Diario Oficial de la Federación este mismo documento.

Si no es así, en 24 horas, una semana, un mes, o en el tiempo que a algún jefe militar se le de la gana, simplemente podrá tomar lo que por derecho le corresponde, o lo que es lo mismo: el aeropuerto no es de Ensenada ni de los Ensenadenses, es del Ejército.

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